Amor, fe y responsabilidad: el mensaje de Kalimba antes de su gran concierto
Previo a su Auditorio Nacional, Kalimba habló sobre el amor real, la música como servicio, su fe y su evolución personal. A 20 años de carrera, apuesta por canciones que unan, sanen y acompañen, lejos de la toxicidad y las modas pasajeras.
AUDITORIO NACIONALCONCIERTOS2026
Ad Andrade
1/15/20262 min read


Kalimba, el amor y la música como servicio: el discurso detrás de su Auditorio Nacional
Más allá del concierto, la conferencia de prensa rumbo al Auditorio Nacional reveló a un Kalimba profundamente reflexivo. A sus veinte años como solista, el cantante habló con claridad sobre su visión del amor, la música y la responsabilidad emocional que implica estar sobre un escenario frente a miles de personas.
Para Kalimba, la música nunca ha sido el fin, sino el medio. Un vehículo para hablar de temas más grandes: el amor real, la empatía, la sanación y la unión en un contexto social cada vez más polarizado. Desde su perspectiva, la música romántica —entendida no como romance pasajero, sino como amor comprometido— siempre tendrá un lugar, sin importar las modas o los géneros dominantes.
El cantante hizo una distinción clave entre romance y amor. Mientras el romance es visceral y efímero, el amor implica compromiso, trabajo y permanencia. Esa idea atraviesa tanto su catálogo como el nuevo disco en el que ya trabaja, un material que abordará el amor y el desamor desde un lugar honesto, maduro y profundamente humano.
Kalimba también habló abiertamente sobre su fe y cómo esta forma parte de su vida y de su música, aunque sin imponerse como un discurso dentro del escenario. Para él, respetar al público significa ofrecer exactamente aquello por lo que pagó: un concierto que celebre su carrera musical. La fe, aseguró, se refleja más en la forma de vivir y crear que en un mensaje forzado.
Uno de los momentos más íntimos llegó al hablar de su diagnóstico de bipolaridad tipo II y cómo este influyó en su manera de componer en el pasado. Reconoció que sus primeras canciones estaban marcadas por emociones desbordadas, mientras que hoy escribe desde un lugar más consciente, observando el amor con mayor claridad y equilibrio.
Esa evolución también lo ha llevado a replantear su papel como artista. Kalimba entiende la música como un servicio: una herramienta capaz de acompañar, sanar y, en algunos casos, salvar vidas. Las historias que ha recibido de personas que encontraron consuelo o fuerza en sus canciones refuerzan su convicción de seguir creando desde la honestidad y la responsabilidad.
En un mundo dominado por la inmediatez, la división y la toxicidad, Kalimba apuesta por canciones que unan, que recuerden lo que las personas tienen en común y que inviten a amar mejor. Ese espíritu será parte fundamental del Auditorio Nacional: no solo como un concierto, sino como un espacio para reconectar desde la música.
