GRTSCH llevará el universo de Monomito al Lunario con un show irrepetible y lleno de invitados

GRTSCH prepara un espectáculo único en el Lunario del Auditorio Nacional este 24 de septiembre, donde presentará completo su álbum Monomito junto a diez músicos y sus colaboradores, en una experiencia que promete llevar al público por un viaje de euforia, caos y catarsis.

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Ad Andrade

8/31/20265 min read

GRTSCH llevará Monomito al Lunario en una experiencia de música, locura y catarsis

Después de ocho años construyendo su proyecto musical desde la independencia y explorando un sonido que se niega a permanecer dentro de una sola etiqueta, GRTSCH se prepara para dar uno de los pasos más importantes de su carrera: presentarse el próximo 24 de septiembre en el Lunario del Auditorio Nacional, donde convertirá Monomito en una experiencia completamente en vivo.

Durante una conferencia de prensa realizada este 31 de agosto, la artista habló sobre lo que significa llegar a uno de los escenarios que imaginó desde que comenzó su proyecto y adelantó que el concierto será mucho más que una presentación convencional.

Para esta fecha, GRTSCH llegará acompañada por diez músicos en escena, incluyendo una sección de metales, percusiones, coristas y músicos vinculados al universo electrónico que caracteriza su propuesta. La intención, explicó, es que el público pueda sumergirse en el concepto de Monomito y experimentar el álbum de una manera distinta.

El espectáculo recorrerá las 13 canciones del álbum en el mismo orden en que aparecen en las plataformas digitales, pero también contará con la presencia de las distintas colaboraciones que forman parte del disco. Precisamente este será uno de los elementos que harán especial la fecha, pues reunir a todos los artistas invitados en un mismo escenario representa un reto de agendas que difícilmente podrá repetirse.

“Si no lo ves en el Lunario creo que no lo vas a volver a ver nunca”, señaló GRTSCH al hablar de la reunión de sus colaboradores.

Un viaje hacia la locura

Monomito nace alrededor del concepto del viaje y de la exploración de la manía, la pérdida de control y las distintas emociones que atraviesan a una persona durante un proceso de transformación.

Para GRTSCH, su alter ego representa precisamente la posibilidad de llevar esos conceptos hacia el exterior y construir un universo donde el público pueda experimentar diferentes estados emocionales.

La artista adelantó que el show tendrá una duración aproximada de una hora con quince minutos y buscará llevar a los asistentes por diferentes momentos: perderse, encontrarse, aprender, bailar y también llorar.

Más que contar una historia de manera convencional, la intención será crear una experiencia sensorial en la que la música, los elementos electrónicos, los músicos en vivo y la puesta en escena permitan que cada persona se apropie del viaje.

“Quisiera que experimentaran un poco cómo se siente perder el control”, explicó.

Son jarocho, electrónica, hip hop y más

Uno de los grandes atractivos de Monomito es precisamente su imposibilidad de encajar en una sola categoría. GRTSCH reconoce influencias y cruces entre la electrónica, el pop experimental, el urbano, el hip hop, el trap, el merengue, el dembow y hasta el son jarocho.

Una muestra de esta libertad creativa es “Guerra”, colaboración realizada junto a Sonex, agrupación veracruzana fundamental para la difusión del son jarocho.

La canción surgió de la intención de llevar esta tradición hacia una estética mucho más futurista. GRTSCH contó que, después de comenzar a trabajar en la idea, una situación familiar particularmente dolorosa terminó convirtiéndose en el detonante para escribir la canción.

La colaboración también representó un reto personal, pues la artista confesó sentir cierto temor de trabajar junto a músicos a los que admira profundamente. Sin embargo, la combinación entre la raíz del son jarocho y su universo electrónico encontró rápidamente un punto de encuentro.

El álbum también reúne a nombres como Mon Laferte y Tino el Pingüino, dos artistas que han tenido una influencia importante en su camino.

Con Mon Laferte existe además una historia previa: GRTSCH fue música de la cantante durante sus primeros años, experiencia que considera una de las grandes escuelas de su carrera. Ahora, ambas comparten un tema de corte experimental que la artista considera uno de los mayores regalos que le dejó Monomito.

Por su parte, Tino el Pingüino representa para GRTSCH una de las plumas más importantes del rap alternativo mexicano y otra de las figuras que han funcionado como una especie de guía dentro de su propio viaje creativo.

Una carrera construida sobre los escenarios

GRRTSCH comenzó su carrera musical desde muy joven y, antes de consolidar su proyecto actual, pasó por diferentes escenarios y géneros. Cantó covers de rock, pop, cumbia y salsa, tuvo un trío de jazz y trabajó como música para diferentes artistas.

Esa experiencia en vivo, más que cualquier otra formación, es la que considera fundamental para haber llegado hasta este momento.

También estudió composición en la Sociedad de Autores y Compositores de México gracias a una beca, compartiendo generación con artistas como Vivir Quintana.

Para ella, cada una de esas experiencias terminó formando parte de su aprendizaje. Incluso recuerda una enseñanza que recibió de otros músicos cuando comenzó: antes de aprender a ser cantante, tenía que aprender a arrollar cables.

Hoy, esa filosofía permanece en su manera de entender la música.

“Me encanta ser una estudiante siempre”, comentó durante la conferencia.

Sin etiquetas y con libertad creativa

Una de las constantes de GRTSCH es su negativa a encasillar su música en un género específico. Aunque reconoce que podría describirla como alternativa, urbana alternativa o pop experimental, considera que las etiquetas terminan limitando una propuesta que precisamente busca moverse entre diferentes sonidos.

Su apuesta es por la libertad creativa.

En ese sentido, destacó el respaldo de Universal Music, compañía con la que trabaja actualmente y que, de acuerdo con la artista, ha respetado su visión sin imponerle un género o una fórmula para desarrollar su proyecto.

Para GRTSCH, los conciertos tienen además una función que las plataformas digitales no pueden sustituir: demostrar que toda esa mezcla de sonidos tiene sentido cuando se experimenta en vivo.

“Menos etiquetas y más música, más sentimiento”, resumió.

El Lunario como un parteaguas

Llegar al Lunario tiene un significado especial para GRTSCH. Desde que comenzó a desarrollar su proyecto en su habitación, sin presupuesto y sin un estudio profesional, imaginaba la posibilidad de algún día ocupar ese escenario.

Después de presentarse en espacios pequeños y también en escenarios masivos como el Zócalo de la Ciudad de México, la fecha del 24 de septiembre representa la culminación de una primera etapa, pero también el inicio de una nueva.

La artista considera que el Lunario puede convertirse en un parteaguas dentro de su carrera y en un paso hacia escenarios de mayor capacidad, como el Teatro Metropólitan.

Pero antes de pensar en lo que viene, GRTSCH quiere defender Monomito sobre el escenario.

El proyecto, asegura, apenas comienza. Ya existen festivales contemplados para el próximo año y la intención de llevar este espectáculo a escenarios cada vez más grandes.

Por ahora, el 24 de septiembre en el Lunario del Auditorio Nacional será el momento para vivir Monomito de principio a fin, con una banda de diez músicos y la presencia de sus colaboradores.

Una noche que, por la propia naturaleza del espectáculo, promete ser difícil de repetir.

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